Mostrando entradas con la etiqueta Cash Luna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cash Luna. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de noviembre de 2010

Por Dios y por alguien

Agradar a Dios y beneficiar a quienes te rodean debe ser tu motivación para luchar.

Por Dios y por alguien

1 Samuel 17:41-51 relata cómo Goliat amenazaba al ejército de Israel y a David a quien decía: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. Pero David le respondía con palabras similares: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. Luego David lo venció con una piedra que tiró con la honda, para luego tomar la espada de Goliat y cortarle la cabeza. Entonces, los filisteos huyeron.

Esta historia tiene muchas enseñanzas, incluyendo el consejo de sacar siempre una lección de cada experiencia de vida. La victoria y la derrota nos hacen crecer. David lo hizo notar cuando dijo que todos aprenderían que la victoria es del Señor, con o sin espada.

Lo primero que debemos descubrir es que la pelea no es con armas y violencia porque es espiritual. En ese pasaje, no significa que fuera malo luchar con armas porque Dios tenía Su ejército y de hecho, David utilizó una espada, la del mismo Goliat, para rematarlo. Lo que debemos comprender es que la lucha es de palabras y fe. Diariamente nos enfrentamos a una batalla ante lo que escuchamos y hablamos. Lo malo se nos presenta tan grande como Goliat y tenemos dos opciones, usar nuestra fe para huir o para dar la cara porque estamos seguros que por su gran tamaño, no fallaremos y derrotaremos la amenaza. Justamente eso fue lo que sucedió, el ejército decía: “Siendo tan grande nos va a ganar”, mientras David decía: “Siendo tan grande no voy a fallar”.

Palabras poderosas

David ganó la batalla con las mismas palabras de temor que Goliat utilizó durante cuarenta días para infundir miedo en el pueblo de Israel. Era imposible que un ejército no venciera a un solo hombre, por grande que fuera, como era imposible que ese hombre solo venciera a todo un ejército. Así que se libró una batalla de amenazas y Goliat estaba ganando por su insistencia. La victoria depende de nuestra fe, tenacidad y la percepción que tengamos del enemigo. Muchas veces somos como ese ejército que se dejó engañar por las mentiras del gigante, percibimos equivocadamente la dimensión del problema y nos dejamos vencer sin luchar. Aprende a percibir y concluir algo desde la perspectiva de la fe que te ha dado el Señor, de esa forma, no te rendirás.

El diablo dice tantas veces: “te destruiré” porque quiere convencerte, pero realmente no puede hacerlo. Si pudiera, actuaría y no diría nada. El fracaso y la enfermedad te atacan porque te dejas convencer, por el contrario, si tienes la certeza de que eres un vencedor, ningún gigante tendrá poder sobre ti. Cuando te sientas atacado por un mal pensamiento, lucha contra él, convencido de que lo negativo no sucederá. Al enemigo no se le vence con piedras, jabalina o ejércitos, sino con palabras y pensamientos de victoria. David escuchaba las amenazas de Goliat y se las devolvía tres veces más fuertes. Atrévete a amenazar al enemigo y verás que Dios es quien gana la batalla por ti.

Ver y escuchar lo bueno

1 Samuel 17:24 explica: Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.

Lo que escuchamos y vemos cambia nuestra percepción de la realidad, influencia lo que decidimos, decimos y hacemos. Los israelitas escuchaban un discurso de maldad contra ellos y terminaron por creerlo. La situación del mundo ha sido difícil. Especialmente en nuestro país Guatemala donde hemos afrontado una crisis muy fuerte, pero en Casa de Dios estamos construyendo un templo para el Señor porque nos dejamos influencia por Su promesa y no por lo que vemos. Guatemala y las naciones son de Cristo y necesitamos un lugar muy grande para recibir a esas multitudes que se acercarán a Sus pies. Ante una misma situación, unos deciden ver fracaso y otros, oportunidades. Tú decides lo que ves, no decidas ver lo malo y retroceder, atrévete a ver las promesas y avanzar. Bendito Dios que está con nosotros y nos permite hacerlo.

Hacer el bien por Dios y por alguien más

1 Samuel 17: 25-27 cuenta lo que ofrecieron a quien venciera a Goliat: Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere.

David no se sintió motivado a luchar por las riquezas porque él las podía conseguir con su capacidad y esfuerzo. Tampoco lo motivó la idea de recibir a la hija del rey, aunque seguramente era muy guapa, porque él también era de hermoso parecer y valiente, así que podía conseguir a la mujer que quisiera. Lo que realmente le motivó fue el beneficio que podía dar a su padre al lograr que le exoneraran los impuestos. Eso era lo único que solamente podía conseguir a través del rey, todo lo demás podía obtenerlo con sus propias fuerzas.

Entonces, pidió que le repitieran esas promesas para estar seguro y animarse a la batalla. Muchas veces actuamos de la misma forma porque desde niños nos programaron para creer rápidamente en lo malo y dudar de lo bueno. No sé porqué somos así, probablemente el sistema educativo de la familia y la sociedad nos condicionan o somos pesimistas por naturaleza, pero debemos vencer esa actitud negativa. Si alguien te llama para decirte que tengas cuidado porque te pueden secuestrar, pronto tomas precauciones, pero si alguien te dice que te alegres porque seguramente te aumentarán el sueldo, dudas y desconfías. Las malas noticias se saben más rápido que las buenas. En el mundo de la publicidad, muchas marcas de prestigio se han perdido por rumores, sin importar cuántos buenos testimonios existan.

Quienes desean algo por beneficio propio, difícilmente lo logran, pero quienes desean beneficiar a otros, alcanzan el éxito. Hacer algo solamente por ti, no es suficiente motivación. Por el contrario, las fuerzas nunca se agotan cuando el deseo de actuar se sustenta en el amor a Dios y el beneficio de muchos. David se levantó a vencer a Goliat por amor a su padre porque sabía el mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre y te irá bien, serás de larga vida sobre la tierra”. Nadie que tenga algo contra sus padres podrá ser un digno conquistador. Debes honrar a tus padres sin importar lo que hagan o cómo te hayan educado. David honró a su padre y fue fiel aunque se decía hijo de pecado, fue el único hermano al que no escogieron para formar parte del ejército y lo tenían trabajando como pastor. El amor que tuvo por su padre lo promovió y lo convirtió en rey.

1 Samuel 17: 33-35 explica la honra de David hacia su padre: Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba.

Su motivación para pelear con bestias era salvar lo que pertenecía a su casa. No dijo: “estoy cuidando mi herencia”. Cuidaba los intereses de su padre, no los suyos. Jesús también dijo: “En los negocios de Mi Padre me conviene estar”. Todo sería mucho mejor si actuáramos por amor a los padres y aprendiéramos a honrarlos. Mi madre me decía: “Estudia y esfuérzate porque tú serás el beneficiado”. Pero yo nunca me lo creí y me gradué de la universidad por ella, para honrar su esfuerzo y sacrificio.

Los grandes libertadores y líderes del mundo lucharon por un ideal porque deseaban beneficiar a muchos. Quienes pelearon contra el racismo tenían la visión de lograr una sociedad más justa y solidaria. Muchos empresarios han alcanzado el éxito y la fortuna al innovar o descubrir algo que ayuda a millones. Los grandes hombres de la historia no han pensado en el beneficio propio, sino en el de los demás.

Cuando el pueblo de Israel peleó contra los madianitas, su grito de guerra fue: “Por Jehová y por Gedeón”. Lucharon pensando en la victoria para Dios y para su líder. Ruth le respondió a su suegra Nohemí: “No me insistas más porque vive Jehová que no te dejaré, tu Dios será mi Dios, tu pueblo el mío. Donde vayas, yo iré, donde mueras, moriré. Vive Jehová y aún me añada que sólo la muerte nos podrá separar”. Ella actuó correctamente para honrar a Dios y a Nohemí que la necesitaba. Actúa siempre pensando en las personas que se beneficiarán con tu buen proceder. Aprende a vivir honrando a Dios y a otros. No finjas espiritualidad diciendo que vives sólo para Dios porque Él te pide que lo demuestres entregándote a tu prójimo. Jesús decía: “Por amor a vosotros me santifico”. Yo soy pastor por Dios y por mi congregación. Vivo en santidad porque amo al Señor y a mis ovejas que confían en mí. Lo mismo espero de todos ellos porque somos un pueblo y tenemos mutua responsabilidad. Si mi objetivo fuera otro, me dedicaría a dar charlas motivacionales y me pagarían muy bien por hacerlo. Mi familia y yo llevamos una vida dedicada al servicio porque tenemos fe en el mandato del Señor. En Casa de Dios buscamos la excelencia por amor a Dios, a nuestro país y la congregación.

Pablo le dijo a Timoteo: “Aviva el don de Dios que está en ti que te fue dado por la imposición de mis manos. No te avergüences de Jesús ni de mí”. Con estas palabras le recordaba que él le había dado lo que tenía en su interior y debía compartirlo. Siempre busca hacer las cosas por Dios y por alguien más. Solamente el amor compartido es capaz de dar frutos que beneficien a muchos.

fuente: CASHLUNA.ORG

jueves, 30 de septiembre de 2010

Pasar al otro lado


Profetiza bien para tu vida. Las tormentas no deben impedirte llegar al otro lado donde te espera la bendición.

Pasar al otro lado

En los últimos meses nuestro país, Guatemala, ha estado sometido a intensas lluvias y los pronósticos son malos. Entonces se hace necesario aprender que en tiempos difíciles hay que disciplinar nuestra mente, boca, comportamiento y actitudes.

Isaías 53:7 aconseja que imitemos al Señor que no abrió la boca para decir mal, incluso en medio de la aflicción. A veces en una situación de tormenta y tribulación dudamos y abrimos la boca para decir cosas negativas.

Marcos 4:35-40 nos recuerda que Jesús le dijo a Sus discípulos que “pasaran al otro lado” pero se levantó una tempestad, ellos tuvieron miedo y le pidieron que los ayudara. En esa situación hubiera sido mejor que cerraran la boca. Entonces, el Señor los reprendió porque la falta de fe es lo peor que podemos expresar. El Señor te saca de donde estás y te hace llegar al otro lado para darte bendición. Las dificultades generalmente te sorprenderán a medio camino, no al inicio. Cuando decides ir hacia “el otro lado”, cuando inicias una carrera universitaria, un negocio o un compromiso, debes asumir el riesgo de enfrentar las tormentas que te sorprenderán en el camino.

Ir al otro lado siempre significa avanzar. El Salmo 46 dice que en la tormenta y tribulación el Señor es pronto auxilio, refugio y fortaleza. Esto es verdad cuando tenemos fe y la usamos. En los momentos de tribulación no digas cosas que retarden la tormenta, profetiza tu futuro de bien o cierra la boca. Mi familia y yo afrontamos una tormenta en Cancún donde pasábamos unas vacaciones. Experimentamos lo que es vivir cinco días encerrados en un albergue con un grupo inmenso de turistas asustados. Al final, mi Padre celestial me hizo ver que estaba poniendo ángeles a mi servicio porque al llamar a la línea aérea, me dijeron que tenían órdenes de encontrarnos y ayudarnos. Nosotros fuimos los primeros de cuarenta y cinco guatemaltecos que retornamos sin necesidad de diplomáticos porque el pronto auxilio del Señor nos benefició. Así actúa Él cuando guardamos nuestra boca. Yo pude protestar pero me mordí la lengua antes de maldecir sobre mi vida. En tu tormenta di solamente cosas positivas.

Ezequiel 37:1-7 nos enseña que al profetizar, incluso los huesos se juntan, se cubren de tendones y carne. El Espíritu Santo es como un viento apacible que escuchas cuando usas bien tu boca. Cuando estés en medio de la prueba debes profetizar sobre tu futuro. No hay infidelidad, divorcio, engaño, deuda, enfermedad incurable que nuestro Dios no pueda vencer.

Zacarías 9:12 nos alienta a volvernos prisioneros de esperanza porque el Señor suplirá toda necesidad y nos restaurará el doble. En el libro de Job dice que la prueba arranca la esperanza con todo y raíz, por eso aconseja “vuelve a mi porque te restauraré”. Aprende a manejar tus pensamientos, boca y actitud ante la tormenta para no desesperarte y detener la bendición. Pídele al Señor que ponga freno santo a tus confesiones, que guarde tu boca y te enseñe a profetizar sobre tu futuro. Nunca pierdas la esperanza porque de allí viene la fe para lograr que la misericordia de nuestro Padre nos restaure. Entrégale tu vida, confiésalo como Padre y Salvador, esa es la profecía más grande y la que te abrirá las puertas a una vida plena.

Fuente: CASHLUNA - PREDICAS

sábado, 24 de abril de 2010

Pastor Cash Luna durante el mensaje
No nos cansemos de hacer el bien

Dios renovará nuestras fuerzas, después de haberlas gastado, y lo que antes nos cansaba se convertirá en placer.

El cansancio que más afecta a las personas no es el físico, si no el del ánimo. Dios renovará nuestras fuerzas, después de haberlas gastado, y lo que antes nos cansaba se convertirá en placer.

Gálatas 6:7-9: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Cuando uno está cansado, hay que descansar, pero al mismo tiempo, hay que aprender a hacer cosas para minimizar el daño o futuro daño. Pero el cansancio que más afecta a las personas, no es el cansancio físico. Hubo un predicador muy bueno de apellido Muddi; él decía: “Me he cansado en la obra de Dios, pero jamás me cansaré de la obra de Dios”. Nos podemos cansar por algunas razones, pero no por otras. La Biblia es bella porque considera todo lo que a uno le puede pasar. ¿Cómo se puede cansar uno de hacer el bien? El bien no existe a no ser que alguien lo ejecute, se habrá de manifestar a través de nosotros, al igual que el mal. Hay gente que está cansada de trabajar bien, y hay quienes no se cansan de trabajar pésimo. Hay gente que está cansada de estar en la misma empresa por 15 años, y hay otra que no dura ni quince días. Hay gente que está cansada de hacer el bien, y otra que no se cansa de hacer lo malo, lo incorrecto, de pecar. ¿Por qué nos cansamos de hacer el bien? Sin embargo, si este versículo existe, es porque los que hacemos el bien podemos cansarnos.

Ayudar no es fácil, muchos de los que dicen “deberían hacer…” estoy seguro que no lo han hecho ellos mismos. No es fácil dedicarte a ayudar a las personas; a veces se complica, porque para hacer bien se necesita que cumplamos con algunos requisitos: 1. Decidir hacer lo correcto y no lo incorrecto. 2. Requiere de disciplina, uno no puede hacer el bien de vez en cuando. 3. Requiere de dominio propio. 4. Se hace necesario que alguien tenga sueños correctos. No es lo mismo tener un hospital porque se quiere llevar salud a las personas, aunque esto produzca ganancias, que ponerlo sólo por el dinero. Muchos artistas o deportistas no triunfaron por el dinero, sino porque era la pasión de su vida, aunque el dinero fue una consecuencia. De igual manera cuando hacemos algo bueno, no lo hacemos por lo que recibiremos, pero la consecuencia es que recibiremos muchas bendiciones. A veces nos cansamos; se cansa la esposa de ser esa mujer fiel, leal, que cuida a los niños. Se cansa el jefe de estar soportando las cosas de los empleados, las críticas, las malinterpretaciones de las órdenes. Nosotros los pastores también nos cansamos; el hecho de serlo no quiere decir que no nos cansemos. Pero hay que saber sobreponerse a eso y buscar al Señor para que nos dé nuevas fuerzas.

Lo otro que tenemos que comprender es que Él no ha terminado la obra contigo, el Señor está trabajando y va a usarte de una mejor forma para lo que tiene para ti y tu familia. Cuando se hace el bien, no se hace buscando una bendición, pero la Biblia promete que vamos a ser bendecidos. Aunque estés cansado, Dios te va a dar descanso y nuevas fuerzas.

Tus fuerzas serán renovadas

Isaías 40:30: Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Note algo, dice que extenderán sus alas como las águilas, dice que caminarán y correrán, pero no dice que volarán, porque para poder hacerlo, primero hay que correr. La Biblia es el libro más motivador jamás escrito en la historia de la humanidad; Dios es motivador. Dios prometió nuevas fuerzas, no cambiar las cosas que te pasan. El no dice que para todos los que esperan en Jehová, todas las personas a su alrededor cambiarán para que no se cansen; no dice que tu oficina será transformada, sino que si esperas en Él, te dará nuevas fuerzas y esas son las que tú necesitas para soportar lo que no cambia. Dios no prometió cambiar las cosas, sino darte nuevas fuerzas. Algunos líderes tienen ocho personas en sus grupos, y no es fácil, y a veces estás ahí luchando, llamándolos, orando por ellos, les das un consejo, y al día siguiente, vuelven a hacer lo mismo. Existe esa gente que siempre vuelve a pedir consejo para el mismo problema. No me puede decir que no se cansa, pero Dios renovará sus fuerzas.

Salmo 84:5-7: Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; verán a Dios en Sion.

Hay un momento en que no podemos seguir con nuestras propias fuerzas, no hablo de físicas, sino de ánimo, de actitud. Es más serio cuando la actitud se enferma, cuando ya no queremos seguir más. A veces le dan ganas de cerrar su grupo, de no venir a la iglesia, se cansa. Todos nos cansamos, pero el Apóstol Pablo dijo que no nos cansemos de hacer el bien. Las fuerzas sólo provienen del Señor, porque es la fuerza motivadora, es lo que de adentro emerge para seguir adelante. Quizás la actitud de algunos puede estar dañada, pero Dios los va a renovar para poder seguir haciendo el bien. Lo que te hacía llorar, ahora será una fuente. A veces nos cansamos y ya no dan ganas de hacer nada, pero vamos a seguir adelante, porque Dios nos da nuevas fuerzas. Quizás la actitud de algunos puede estar mal, pero Dios la va a renovar para que puedan seguir haciendo el bien a otras personas.

Las fuerzas son para gastarlas


1 Pedro 5:10: Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

Las nuevas fuerzas vienen después de padecer y haberte gastado las que tenías; no aparecen hasta que no se justifique que se necesitan. Éstas vienen cuando las que tenías se terminaron; para recibirlas, hay un momento de transición, como cuando no estrenas zapatos hasta que los que tienes están viejos. O cuando le dice al joven “gástate primero lo que te di, y luego te doy más”. Las fuerzas y la actitud que Él nos da son para servir. Las fuerzas que Dios da son para servir, la actitud que Él pone es para servir; a veces se ve golpeada por varias cosas y cuando llega a sus extremos, Dios aparece y nos renueva. Aquellos que han gastado sus fuerzas para el Señor, Dios les va a dar fuerzas para que las estrenen. Hay momentos en que se agota lo que uno lleva dentro, pero Dios nos renueva. Después de padecer un poco de tiempo, el mismo que te llevo ahí, es el mismo que te va a renovar las fuerzas. El nuevo nivel que Dios tiene para tu vida, no llega hasta que te gastes todo lo del nivel en que estabas. Es un problema cuando la actitud se cansa.

Disfrutemos las bendiciones

El apóstol dijo que no nos cansemos de hacer el bien. Todos nos cansamos, pero el problema es cuando esa actitud de servir a tu familia, a tu prójimo, a tu nación, te llega a cansar tanto que ya no miras las bendiciones que Dios te da. Hay gente que está tan cansada de trabajar que ya ni siquiera disfruta del resultado de su trabajo; hay gente que está tan cansada de sostener a su familia que ya ni siquiera goza a sus hijos que están en casa. No hace mucho hablé con un amigo mío predicador que estaba protestando de las invitaciones que le hacían, y le dije: ¿ya te recordaste del tiempo en que orabas para que te diera una oportunidad para hacerlo? ¿Por qué ahora te quejas de las puertas que se abren cuando antes llorabas porque se te abriera una? Algunos de ustedes deseaban aprender Palabra, deseaban una oportunidad para compartirla; quizás ahora te quejas de la gente del grupo, de las actitudes de algunos, de lo que hacen o no hacen, pero antes no tenías la oportunidad ni de abrir las Escrituras, ni siquiera la leías, no tenías vida eterna. ¿No creen que es necesario renovar esa actitud? Cuánto te quejas de tu trabajo cuando antes le rogabas a Dios por uno. No dejes que el cansancio te ciegue y no puedas ver lo bendecido que estás, porque de verdad estás lleno de bendición. El te va a establecer. Hay que renovar nuestras actitudes.

Lo que antes te cansaba, se convertirá en placer

2 Corintios 12:15: Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

A veces damos amor, y esperamos que a cambio nos amen. Pero, ¿cuándo madura el amor? Cuando estoy dispuesto a gastar todo lo mío, y aún yo mismo estoy dispuesto a gastarme. El amor encuentra su placer en amar incondicionalmente. Cuando empecé mi vida cristiana, mi mamá me vio llorando por unas personas, y me dijo: “Tienes que aprender a amar hasta que duela”. Esto pasa frecuentemente a todas las personas que se dedican a hacer el bien. En la versión Al Día dice así: Para mí es un placer gastarme por entero, y dar todo lo que tengo por el bien espiritual de ustedes, no importa que a juzgar por las apariencias, mientras más los amo, menos me aman. ¿Se ha puesto a pensar cuántos de nosotros nos recordamos del maestro o maestra que nos enseñó a escribir o leer, y hoy todos vivimos de eso, e hicimos nuestras carreras? Estoy seguro que esa maestra se acuerda de tu nombre y apellido. ¿Cuántas generaciones ven los maestros pasar por sus aulas y los que pasamos por ellas nos olvidamos de ellos? En ellos se cumple esto, que habiéndonos amado más, nosotros les amamos menos. ¿Cuántas enfermeras se desvelan cuidando a pacientes que se aprenden su nombre y apellido? Usted salió del intensivo del hospital y no se recuerda quién lo cuido. Hay gente que amando más, no necesariamente es amada más. Si queremos ver las nuevas fuerzas de Dios venir, tenemos que comprender que es Dios el que nos lleva a nuestros límites para que aprendamos a amar como el apóstol Pablo dice que debemos hacerlo. Vas a amar al prójimo, a tus ovejitas del grupo cada día más, aunque tal vez ellos te amen menos. Vas a amar al prójimo más, aunque amándolos más quizás te amen menos. Aquello que te cansaba, se va a convertir en el placer más grande de tu vida si tan sólo aceptas las nuevas fuerzas del Señor. Dios te va a dar nuevas fuerzas, hará una obra preciosa.

¡Dios te va hacer brillar de nuevo!

martes, 20 de abril de 2010



La autoestima

Dios te ama y te acepta como eres ahora, pero Él desea que el potencial que ha depositado en ti florezca día a día.

Podríamos definirla como la forma en que las personas se sienten con respecto a sí mismas y como se valoran. La autoestima se basa en los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida. Desde muy temprana edad, conciente o inconcientemente, empezamos a formarnos un concepto de nosotros mismos el cual es tremendamente influenciado por la manera como nos ven y nos aceptan o rechazan las personas que nos rodean, principalmente, nuestros padres, hermanos, otros familiares, maestros, compañeros y amigos.

La forma en que una mujer se siente con respecto a la aceptación y respeto de si misma afecta directamente todos los aspectos de su vida, desde su desempeño en el trabajo, como esposa, como madre, como hija y socialmente. La mayoría de problemas emocionales tales como temores, angustias, depresión, complejos, soledad, culpabilidad, adicciones, rendimiento intelectual, etc., que enfrentan las mujeres de todas las edades, están casi siempre relacionados con la identidad y una baja auto estima.

Además de la influencia en nuestra vida de lo que dicen los demás de nosotras, vivimos en un medio en el que los anuncios publicitarios, las películas, los programas de televisión nos envían mensajes de estándares y parámetros que “son necesarios” para ser una persona de “éxito” y equivocadamente muchas mujeres los escuchan, los creen y miden su valor e identidad en la medida que puedan alcanzar tales fantasías. Algunas de estas mentiras que nos bombardean constantemente pueden ser: La apariencia, por la que gran cantidad de mujeres tienen su identidad basada en su apariencia y como se sienten respecto a ella e invierten cualquier cantidad de tiempo y dinero en gimnasios, ropa y todo lo relacionado con el arreglo personal. Realización o logros obtenidos: Otras mujeres fundamentan su valor sobre las obras que realizan lo que implica que solamente tienen valor de acuerdo a sus acciones las cuales no tienen que ver necesariamente con la integridad y el carácter. Claro, nuestros logros sí pueden decir algo de nosotros pero no son totalmente representativos de quienes somos ni cuanto valemos. Las posesiones tales como casa, carros, ropa de marca etc., son otro aspecto que también influye en la auto valorización de una persona.

Estas y muchas mentiras mas son el mensaje de nuestra sociedad: Solo eres una persona respetable y de valor si vives en una gran casa, tienes éxito profesional y financiero, tienes un carro fino último modelo, ropa de marca etc. y lo más triste de este mensaje es cuando las mujeres lo creen y aceptan que solo valen si son bellas, si usan productos de las mejores marcas, si han tenido éxito en lo que hacen o han sido prósperas financieramente.

Sin embargo, ya sea a consecuencia de palabras de rechazo o condenación que hayan influido en nuestra propia valorización, o sea por el mensaje y los parámetros que nos ha impuesto la sociedad para ser una persona de valor, es importante saber que en ningún momento esta es una base firme para edificar nuestra autoestima. El único fundamento valedero para levantar nuestra autoestima y que define nuestra identidad procede de nuestro hacedor y no de lo que hacemos: Dios mismo.

Lo que más debe importarnos es como nos ve Dios, lo que El piensa de nosotras y lo inmenso de su amor y misericordia. Con sus propias manos nos ha creado y formado. Salmo 139:13 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.” Además todos hemos sido formados con un propósito divino: Salmo 139:16 “Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.” Y tenemos tanto valor para El que fuimos comprados por la sangre de su hijo. Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” El nos ha dado una identidad como hijos suyos: Salmo 100:3 “Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.”

El proceso del cambio de identidad

Cuando tomamos conciencia de que tenemos un problema de autoestima el siguiente paso es resolverlo. Si ya has identificado cuales son las bases que han determinado tu identidad y tu autoestima, el siguiente paso es tomar la decisión de deshacerte de algunos conceptos que has tenido de ti misma y que te hacen daño o te limitan para desarrollarte plenamente y disfrutar de tu verdadera identidad.

Si has reconocido situaciones dolorosas, rechazos o humillaciones como el origen de tu baja autoestima, este es el momento de perdonar y entregárselas al Señor. El es un Padre cariñoso que se preocupa por ti, te cuida y se interesa hasta en los detalles más secretos de tu vida. Mateo 10:29 “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos”. Recuerda que El te conforta: 2Corintios 1:4 “el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”.

Recuerda que con el Señor no necesitas esforzarte con el propósito de sentirte valiosa tu eres su especial tesoro porque El así los dijo en Exodo 19:5 ”Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Además pagó por ti el precio que nadie en todo el universo podría superar, tu tienes el valor de la preciosa sangre de Jesus. Tampoco necesitas demostrarle cuan competente eres, porque El te hizo competente 2Corintios3:5 “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” y con la confianza de saber que todo lo puedes en Cristo que es tu fortaleza.

Dios te ama y te acepta como eres ahora, pero el desea que el potencial que ha depositado en ti, florezca y llegues a ser la mujer que tu deseas ser. Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”

Eres su hija y perteneces a su familia: Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

No reconocer nuestro valor es desvalorizar al Dios que mora en nosotros su obra y es menospreciar el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario. Cuando nos aceptamos a nosotros mismos como una obra de Dios, cuidamos nuestro cuerpo porque es morada del Espíritu Santo y reconocemos el valor que tenemos, en ese momento será posible valorar y hacer sentir especiales a las personas que nos rodean.

Necesitamos conocer a Dios a través de la Biblia y no solo estar informados sino creer y vivir lo que El dice, piensa y espera de nosotros. Todas las bases de nuestra identidad deben ser puestas sobre la roca inamovible que es Cristo Jesús, pues su amor y fidelidad son para siempre.



Pastor Raúl Marroquín
Ganémosle al cansancio

Cuando nos cansamos, debemos renovar nuestras fuerzas en la presencia de Dios e interceder unos por otros.

Cuando nos cansamos, debemos renovar nuestras fuerzas en la presencia de Dios e interceder unos por otros, así podremos alcanzar el éxito.
Terminar lo que iniciamos

El cansancio puede ser emocional, físico o mental. El cansancio es enemigo del éxito, así que debemos renovar nuestras fuerzas para poder terminar lo que empezamos. Una carrera no es nada si no hay corredores. Pero en ocasiones, no queremos seguir, pues hemos tenido decepciones, tropiezos y nos cansamos. A menudo, empieza con un cansancio emocional o mental y se convierte en un cansancio físico.

Todos nos cansamos. Sólo el que no corre, no se cansa. Es importante que terminemos lo que empezamos, pues el que no termina no tiene premio; no existe un premio de consolación. No importa cuánto nos cansemos en la vida, si nos agotamos al máximo, pero no terminamos, no obtenemos el premio. ¡Debemos terminar para ganar!

Si a un deportista se le acaba el aire y para de repente, se acalambra. Parar no funciona para el cansancio físico, y tampoco para el emocional y mental. No podemos poner pausa a nuestra vida. No paremos, si no que busquemos el segundo aire. Esto no soluciona el problema, pero podremos continuar hasta finalizar.

La Palabra de Dios nos inspira a un segundo nivel para terminar. En ocasiones, nos cansamos de hacer el bien, y bajamos el paso, pero recordemos que los esfuerzos extraordinarios nos llevan a premios extraordinarios. Necesitamos un antídoto para ese cansancio, y es seguir adelante. Algunos optan por cambiar de carrera, pero esa no es la solución, pues no terminan ni una ni la otra, y no obtienen ningún premio, sino solamente una gran frustración y cansancio.

Nuestro éxito bendice a otros


Hebreos 12:3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Recuerde que su éxito puede bendecir a otros; entonces viene una motivación para seguir adelante; le garantizo que Dios le puede dar su segundo aire. Correr con Jesús es más fácil. Un segundo esfuerzo es la oportunidad para alcanzar la meta. El éxito de Jesús al terminar su misión, nos dio una oportunidad para que lo tengamos en nuestro corazón. Lo que tú alcances va a bendecir a la gente a tu alrededor.

2 Corintios 4:1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.

¡No desfallezcamos, Dios está con nosotros!

Filipenses 3:12-15 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

No te detengas

No puede parar sólo porque está cansado; el problema o enemigo no para, sino que aprovecha esa oportunidad para ganarle. Correr la carrera con Jesús le va a permitir no desmayar. Pablo estuvo en la cárcel por predicar el evangelio, y estando ahí, empezó a escribir cartas para motivar a la gente de afuera. Debemos interceder unos por otros para no perder el ánimo. Orando e intercediendo va a encontrar su segundo ánimo.

2 Tesalonicenses 3:13 Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

Gálatas 6:7-10 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Dios no puede ser burlado. Si usted ha sembrado lo bueno, ha estado en santidad, va a cambiar de corrupción a vida.

Mateo 11:28-29 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

No hay nada más fuerte para el cansancio emocional o mental que sufrir por hacer el bien. Si se siente cansado, lo primero que tiene que hacer es aceptar que no es el único y que necesita de las fuerzas del Señor. Luego preséntese delante de Dios, pidiendo un descanso, un segundo aire. ¡Debemos presentarnos con una buena actitud ante el Señor, para que El renueve nuestras fuerzas!

martes, 27 de octubre de 2009


Pastor José Antonio Putzu



Dios quiere contar tu historia


Tu destino es hacer grandes obras para honra y gloria del Señor. Acepta el reto y confía en Sus promesas.

La historia de la humanidad nos presenta dos tipos de personas. Aquellas que conocemos por lo que lograron y las anónimas que no sabemos quiénes son porque no lograron nada relevante que influenciara a otros. Todos tenemos la misma oportunidad para ser recordados por nuestros logros, debemos aprovecharla y trabajar duro. Día a día, la historia se continúa escribiendo, acepta el reto de hacer obras poderosas para que tu historia sea digna de ser contada. Toma el desafío de dejar huella en tu país, recibe la Palabra y aplícala en tu vida para ser ejemplo e influenciar positivamente a otros.

La Biblia es un libro de historias que habla de las personas que hicieron grandes cosas en nombre de Dios y se les conoce por lo que lograron. A Abraham le llamamos el Padre de la fe, Moisés es conocido como el Libertador, a David se le recuerda con el título de el Rey y recordamos a Noé porque construyó el arca que salvó a las criaturas de la destrucción.

Nuestro desafío es tener una historia tan impactante que pueda formar parte del libro que Dios quisiera escribir ahora. Jesús no sólo hizo historia, sino que la partió por la mitad, así de fundamental es Su influencia en el mundo.

Tienes la capacidad de hacer historia en tu país, lucha porque un día tu descendencia pueda hablar de ti con orgullo. Nuestros hogares, trabajos e iglesias necesitan obras grandes. En Guatemala todo lo pensamos y hablamos en pequeño, pedimos un “cafecito” y damos un “besito”, pero en Casa de Dios estamos haciendo una obra monumental porque somos guatemaltecos que pensamos en grande y queremos una iglesia que honre a Dios como se merece. Atrévete a protagonizar la historia, piensa y trabaja en grande para la gloria de nuestro Señor.

Inicio difícil

El Señor busca a los hombres cuando quiere hacer algo y todos los escogidos tienen cosas en común. Lo primero es que tuvieron un comienzo difícil.

Hebreos 11:11-12 relata: Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

Dios desafió a Abraham y a su esposa al escogerlos para que fueran el inicio de un nuevo pueblo. Él tenía 90 años y ella era estéril. Imagina qué difícil, pero no imposible para el Señor. Ellos confiaron en Su fidelidad y no se desanimaron a pesar de lo complicada que era la misión encomendada. Tenían suficientes razones para no obedecer pero siguieron las órdenes y fueron levantados.

La edad no es excusa para no obedecer a Dios. No te dejes vencer porque Él te levantará y acompañará hasta que cumplas tu tarea. En Casa de Dios creemos por miles de personas para el Reino y trabajamos para lograrlo. Queremos ser una iglesia fuerte y multitudinaria para gloria de nuestro Padre. El pastor Paul Yonggi Cho ya hizo historia porque ha congregado a la iglesia cristiana más grande del mundo que reúne a más de setecientas mil personas.

Moisés también tuvo un comienzo difícil. Lo dejaron en el río Nilo para salvarle la vida, la hija del Faraón lo rescata y adopta y crece en una cultura ajena. Luego mata a un hombre y por si fuera poco, siendo tartamudo, Dios lo llamó a convencer al tirano de que liberara a los israelitas. Así que no pienses que Dios se ha confundido al escogerte. Él sabe lo que hace y estará contigo ayudándote a lograr aquello que desea para tu vida. Confía en Su decisión.

Otro inicio complicado fue el del rey David. Nadie, ni su propio padre, creyó en él. Desde pequeño fue menospreciado. Cuando Dios le habló a Samuel para que escogiera de la casa de Isaí al futuro rey de Su pueblo, ni siquiera fue convocado a la reunión. Luego sus hermanos y el propio rey Saúl lo hicieron de menos. Pero el Señor tenía un plan para su vida y nunca lo abandonó, por el contrario lo acompañó siempre y lo convirtió en el mejor rey que haya existido en Israel. No atiendas voces que te menosprecien porque tienes un plan divino que ejecutar.

Yo también tuve un comienzo difícil. Desde pequeño me tocó duro. Mi padre padece esquizofrenia, una enfermedad que entre otros síntomas, lo hace ver personas y hechos que no existen. Uno de mis primeros recuerdos de infancia es verlo agachado hablándole a los supuestos seres que habitaban los tomacorrientes de mi casa. Cuando tenía edad para casarme, el médico de la familia me pidió que no tuviera hijos porque seguramente heredarían la enfermedad de mi padre. Entonces, le dije a mi novia que no creyéramos tal cosa sino que planeáramos tener tres hijos. Hoy tengo dos y uno en camino. Yo le creí a Dios, no a los médicos porque Él dijo que hará misericordia de aquellos que amen Su nombre.

Si has tenido un comienzo difícil, estás marcado por el abandono, ruptura matrimonial o problemas heredados, no temas, porque Dios puede hacer de la tuya una historia poderosa que se escriba en el libro más digno.

Pasos para hacer grandes obras

Mateo 6:6 aconseja: Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Lo primero que debes hacer para lograr grandes cosas es oír a Dios y para ello es necesario aprender a callar. Nadie puede hablar cuando otros lo hacen simultáneamente. Cultiva tu actitud de escuchar para tener una comunicación fluida con el Señor. Es bueno que le compartas todas tus experiencias pero recuerda que Él lo sabe todo, es omnisciente y omnipresente, entonces lo mejor es permitirle decir lo que piensa sobre tu situación y te oriente a mejorarla. La Biblia dice que la Palabra es semilla y tú debes ser tierra fértil que la haga fructificar para la obra del Señor.

Todos los hombres de Dios han tenido un encuentro especial con Él. Siempre hay una manifestación gloriosa de Su presencia, tal vez un ángel o una voz sobrenatural que les reconforta y da instrucciones precisas. Si aceptas el desafío de lograr grandes objetivos, ten la seguridad de que Dios caminará contigo todos los días de tu vida. Él quiere hablarte en intimidad, así que cierra la puerta, dale tiempo y espacio para que lo haga. Tal como sucede entre un esposo con su esposa. Para quedar embarazado de un milagro, debes tener intimidad con Dios a puerta cerrada.

Hebreos 11:7 dice de la fe: Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

El segundo paso es obedecer y hacer obras de fe. De nada vale decir que crees si no lo demuestras. El Señor quiere que hagas historia a través de tus actos y tiene obras preparadas especialmente para ti. Nadie más puede ejecutar lo que es tu responsabilidad. Todos deben dar gloria a Dios cuando vean tus logros.

Obras de bien para Su gloria

Deuteronomio 30:9 -11 promete: Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres, cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

Obedecer no es difícil, ser rebelde sí porque fuiste creado para serle fiel. El Señor se goza cuando ve las obras que son fruto de la obediencia de tu corazón. Lo que tiene destinado para ti no es difícil si caminas junto a Él. Tus logros se conocerán para honra y gloria del Señor. El mundo necesita grandes obras y líderes que le obedezcan sin vacilar. Todo lo que logremos debe ser trascendental y eterno en Su nombre.

Dios quiere hablarte y verte realizado en la tarea que te encomendó. Para cambiar un país es necesario transformar corazones y hacer discípulos a todo ciudadano. Sólo los siervos del Señor son capaces de lograr proezas.

La obra de Dios se ejecuta a través de los hombres. Cada uno tenemos una tarea que realizar. Adán fue llamado a poblar la tierra, Moisés tuvo la tarea de liberar al pueblo y Jesucristo fue el encomendado para dar la salvación a quienes le busquen. No desperdicies tu tiempo, escucha a Dios y obedécele. Él te llama para que le sigas y hagas grades obras de bien. Créele con todo tu corazón y todas tus fuerzas. Entrégale tu vida para que haga de ti un instrumento de salvación que cambie la historia.

jueves, 16 de julio de 2009

Pastor Cash Luna
Fe, más preciosa que el oro

Tu confianza en el Señor será el estandarte que te sostenga en medio de las pruebas más difíciles. Cree y esfuérzate para recibir Su cobertura.

Hageo 2:6-7 dice: Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Esta escritura nos confirma que la promesa del Señor es llenar tu casa de Su gloria.

Hageo 2:9 continúa: La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Además debes esperar siempre algo mejor. Recuerda que “gloria” en el lenguaje original no significa nube sino excelencia y preeminencia. El pecado destituye la gloria de Dios en nuestra vida y nos aleja de Sus promesas. Entonces debemos recuperarla para que con ella vuelva todo lo que Él quiere darnos.

En Hageo 2:8 además leemos: Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.

Nota que en medio de los dos versículos que hablan de la gloria se encuentra este que menciona lo material. No busques prosperar sino al que prospera. No busques sanidad sino al que sana. Si buscas a Dios por lo que es, también encontrarás lo que puede darte, pero no inviertas el proceso y anheles solamente el fruto porque no lo encontrarás. Cuando visitas un país encuentras y aprecias todo lo que hay en él. Si vas a París no puedes dejar de ver la Torre Eiffel, si te encuentras en Londres es inevitable que veas el Big Ben y si estás en Guatemala seguramente apreciarás el lago de Atitlán. De la misma forma, si conoces a Dios y Su gloria, también encontrarás el oro y la plata que le pertenecen.

La crisis actual es consecuencia de buscar solo la economía y no al dueño de ella. Toda la codicia, tacañería y corrupción que hemos vivido no podía tener otro final que este. Era cuestión de tiempo que el sistema colapsara porque nos hemos negado a comprender que no hay mejores finanzas que la que se aprenden de Dios. Muchos dicen que las finanzas no son un tema espiritual pero se equivocan. Si satisfacer nuestras necesidades terrenales no tiene que ver con Dios, entonces deberíamos andar desnudos como Adán y Eva porque vestirse no es espiritual.

El ejemplo de amor viene de Dios. La Palabra dice que debemos amar a nuestras esposas sacrificialmente y no quejarnos del esfuerzo que hacemos. Las mujeres son difíciles de comprender pero igual debemos quererlas. Las mujeres quieren hombres responsables y se quejan si llegan tarde. Quieren una mejor casa pero el esposo debe conseguirla sin llegar después de la cinco a su hogar. Los hombres también tienen sus defectos, quieren una mujer guapa y no le dan ni para el maquillaje. Entonces, aunque no queramos, nuestra vida inevitablemente está ligada a las cosas materiales, pero hay que priorizar. Primero busca al Señor y luego pídele Sus bendiciones.

Fe en medio de las dificultades

1ra. de Pedro 1: 6-7 dice: En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

El oro y plata de antes significan el dinero de ahora. Las personas utilizaban los tesoros para respaldar la economía de un pueblo y para acuñar moneda legal útil en las transacciones comerciales. Cada quien tiene su representación del oro y plata, algunos pueden hablar de un sueldo mensual, otros de lo que ahorran en un banco y de acciones en la bolsa de valores. Pero cuando todo eso se pierde comienza la aflicción. Actualmente vivimos una terrible recesión económica, hay comercios que venden con el 80% de descuento intentando obtener por lo menos los costos y no declararse en quiebra. Hay muchas personas sin trabajo, pensando qué harán para mantener a sus familias. El problema económico es más fuerte de lo que pensamos y también tiene que ver con Dios.

Job siendo íntegro lo perdió todo y la esposa le reclamó diciéndole: “porqué no maldices a Dios y te mueres, no es posible que aún conservas tu integridad”. Ella se desesperó y provocó tentación frente a los problemas económicos. Es frecuente que tu integridad tambalee ante la falta de dinero porque la sana economía es importante incluso para una pareja que se ama.

Si el oro se purifica por fuego, nuestra fe también. Seamos afligidos si es necesario para convertir esa fe sencilla en una preciosa como el oro. La fe en medio de la crisis y los problemas se convierte en algo imponente, más allá de cualquiera que hayamos visto. Dale gloria a Dios por eso y no rechaces la aflicción que prueba tu fe.

La fe es más poderosa que todo el dinero del mundo. Si perdiste un salario, no tienes cuenta bancaria o posición económica, ve dentro de ti la fe preciosa que tienes porque esa misma volverá a producir todo. Dios es el ejemplo, hizo todo lo que hay sin un centavo, solo habló la Palabra. Imítalo, no hables tus dudas, no digas que no ves la salida. Recuerda que la fe es convicción de lo que no se ve.

Muchos estudiaron y sacaron una carrera con la idea de asegurarse el futuro. Ahora ese mismo conocimiento puede ser un impedimento si limita tu fe en medio de la crisis. Incluso los profesionales están pasando dificultades y se ven en la necesidad de cerrar sus negocios, pero si tienen fe todo podrá restaurarse. El Dios que un día te dio la oportunidad de superarte no ha quebrado, Su Palabra no pasará y si le crees podrás levantarte.

Cada vez que me acerco al Señor con dudas sobre los proyectos que emprendo, Él me da la misma respuesta: “créeme en la construcción del templo, créeme por tu salud, créeme por la multiplicación de la iglesia, créeme, créeme, ten fe, confía en las noches de gloria, ten fe en el éxito de los congresos, sigue creyendo, no pierdas la fe”. Tú puedes tener más paciencia de lo que piensas, no te limites. Si estudiaste y te preparaste seguro tienes las herramientas para salir adelante, sólo te falta confirmar tu fe y entregarte en las manos del que todo lo puede. Lee la Biblia, verás que es un libro de crisis y de cómo la superan los hombres de fe. Allí no se habla de cuánto estudian los creyentes sino de cuánto confían en Dios. Pon tus ojos y fe en ese mismo Dios que da sabiduría, tal como lo hicieron Abraham, Sara, Isaac, Moisés, Caleb, Nehemías, Sansón y los discípulos de Jesús. La misma tierra y los cielos pasan pero Su Palabra trasciende.

No olvides que la falta de confianza en Dios es uno de los peores pecados. Tu fe es más valiosa que el oro y es seguro que Dios te sacará de la prueba si le demuestras tu convicción.

Los frutos de la fe

Marcos 5:25-29 relata: Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
.
Pocos versículos son tan catastróficos como el que describe la situación de esta mujer. Nota que ella se quedó sin nada y sufrió a todo nivel. Era rechazada, incluso podían apedrearla hasta morir si se acercaba a algún hombre. Sin embargo se arriesgó porque había llegado al límite y su fe en Jesús era lo único que tenía. Así que luchó para llegar a donde Él estaba y poder tocarlo. Es probable que Jesús le dijera: “no temas porque no has tocado a un hombre, has tocado a Dios”. Entonces vio su milagro y fue sana.

Seguramente muchos hemos pasado por situaciones parecidas o menos trágicas pero igual de desesperadas. No importa cuántos años transcurran si estás convencido de que un día todo mejorará. Debes tener la fe para soportar lo que venga.

Cuando el dinero se termina y piensas que no te queda nada, vuelve tu mirada al Señor y apóyate en esa fe más preciosa que todo lo que puedas ganar en la vida.

El día que terminemos de construir Ciudad de Dios tendré que buscar otro reto porque no puedo vivir sin utilizar mi fe. Dice Efesios que incluso la gracia funciona por fe así que es imposible enterrarla o hacerla a un lado, por el contrario, no dejes de utilizarla y hacerla crecer. La Biblia dice que imites la fe de tus pastores. Yo espero que actúes con esa misma fe que me impulsa a emprender todo lo que hago. Como iglesia debemos tener una misma fe productiva. No mires lo que has perdido, no es posible lamentarse por lo que ya se acabó, mira la fe que tienes y levántate.

Recibe a Jesús en tu corazón para que Su gracia perdone tus pecados y te de la vida eterna. Reconócele como tu Señor y Salvador. Él te dará esa fe poderosa con la cual recuperarás todo lo que has perdido y te levantarás como nunca imaginaste.


lunes, 6 de julio de 2009

Pastor Raúl Marroquín
Fuego por el evangelismo

La unción es una llama viva que nos envuelve. Compártela para poder recibir más de ella.

El descubrimiento del fuego marcó un adelanto en la evolución del hombre, aunque por mucho tiempo la única forma de obtenerlo era por la fricción de dos objetos duros, como las piedras. En la Palabra el Espíritu Santo está tipificado como fuego y quienes han recibido Su unción comprenden porqué. Nunca olvidaré una lección que me dieron cuando le entregué mi vida al Señor. Además de darme el HOLA (hablar, orar, leer y asistir) indispensable para la vida cristiana, me explicaron que la congregación era como una fogata con muchos leños ardientes y que yo era uno de ellos.

Si quieres permanecer en los caminos de Dios no debes apartarte de Su fogata porque lejos, tu llama se apagará. Por el contrario, si estás cerca, el fuego de otros ayudará a mantener vivo el tuyo. El peligro de alejarse es que te apagas lentamente, casi sin darte cuenta. Si sucediera en forma instantánea podrías reaccionar y volver a la fuente de calor de inmediato. Quienes hemos aceptado a Jesús como Señor y Salvador y hemos probado ese fuego en nuestro ser ya conocemos lo que significa estar en comunión con Él y nuestros hermanos. Esa llama debe mantenerse encendida, no solamente porque es una experiencia personal maravillosa sino porque tiene una función apostólica.

Fuego que hace fructificar

Juan 15:5 dice: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Cuando los racimos de uva crecen deben mantenerse adheridos a la mata que les da vida. Lo mismo sucede con los cristianos, conforme maduran en la Palabra comienzan a dar frutos. Si estás cerca del Señor empiezas a fructificar, te cambia el carácter, ya no dices tantas malas palabras y te conviertes en una persona nueva. Para que esa transformación positiva continúe debes estar cerca del fuego de Dios de donde brota la vida.

Esta llama que abraza está disponible pero debes utilizarla, de lo contrario es como un encendedor que tenemos al alcance pero que no usamos. Unos cerillos por sí solos no producen fuego, tú debes hacer que funcionen. Muchas veces cargamos la Biblia bajo el brazo como si eso fuera suficiente para ser un buen cristiano. Asistir a la iglesia y leer las Escrituras no resuelve tus problemas. Encuentras soluciones y respuestas cuando pones en práctica las enseñanzas que recibes de tus líderes.

En Mateo 3:11 leemos: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Juan el bautista compara la unción con fuego porque es uno de los elementos más poderosos y útiles de la naturaleza. No sólo brinda calor sino también nos sirve para cocinar, fundir metales y fabricar infinidad de cosas. Tú puedes disfrutar del fuego de Dios porque nuestro Señor ya pagó el precio con su sangre. Antes de Cristo los sacerdotes debían ejecutar un complicado ritual para acercarse a la unción. Tenían que sacrificar un cordero, purificarse y luego cambiar sus vestiduras. Ahora puedes hacerlo directamente y si no lo aprovechas es como si estuvieras muriéndote del frío en un bosque tenebroso, con leña frente a ti, el encendedor en la mano y no encendieras una fogata para calentarte. Suena ridículo pero a veces sucede que estamos en medio de la prueba y aunque el Señor nos muestra la congregación y nos ofrece el fuego del Espíritu Santo, dudamos y lo desperdiciamos. Cuando esa llama entra en tu vida puedes transformar todo a tu alrededor. Recuerda que la fe mueve montañas y con ella somos capaces de echar demonios fuera, sanar enfermos y predicar la Palabra. Lo único necesario es demostrar que confiamos tanto como el pequeño grano de mostaza que está convencido de su gran potencial.

Yo nací en un hogar cristiano pero no tenía el fuego de Dios aunque estaba a mi alcance para encenderlo. Era salvo aunque no disfruté mi condición de hijo del Padre hasta que tuve la pasión por el Espíritu Santo. Luego de obtenerlo, fue necesario que aprendiera a cuidarlo. Cuando haces una parrillada debes soplar y alimentar el fuego con más carbón o leña, además hay que mover las brazas y atizarlas para desprender la ceniza. Lo mismo debemos hacer con el fuego de Dios, no puedes dejar que se extinga, atízalo para que la llama alcance a otros. Utiliza el fuego que tienes y mantén la hoguera de Dios encendida en tu corazón.

Fuego que protege

Mateo 10:28 advierte: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

El fuego de Dios evita que nos destruya aquel que busca nuestra muerte espiritual. Es como el guardián de la santidad.

La Biblia cuenta cómo Elías retó a los sacerdotes de la tribu de los baales, que adoraban a otros dioses, a que lograran que descendiera fuego del cielo para que consumiera la ofrenda. Por supuesto que no lo lograron. Así que Elías llenó el altar de agua y piedras, entonces el fuego del Señor consumió todo. De esta forma la gente creyó que Él era el único y verdadero Dios. De igual forma sucede ahora, cuando el Espíritu Santo entra en tu corazón y lo haces evidente con tus actos, ofreces un testimonio más convincente que cualquier discurso. La mejor prédica es tu propia vida y el cambio que puedan apreciar las personas que te rodean. Tus familiares no cristianos deben ver el fuego de Dios en ti para ser atraídos al Reino. Todos deberíamos anhelar ese fuego.

Unción para compartir

Levítico 9: 23-24 cuenta: Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros.

Una vez más Moisés y Aarón presentaron la ofrenda y Dios la tomó porque ellos querían bendecir al pueblo. Por sus intenciones hacia los demás también recibieron honra ya que todos confirmaron que efectivamente eran los líderes elegidos. Recibimos bendición cuando el fuego de Dios obra en otros a través nuestro. Recuerda que para recibir primero debes dar.

Levítico 10: 1-2 relata: Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.

Por el contrario, quien actúa en forma egoísta no es avalado por el Señor. Hay dos tipos de fuego, el de Jehová y el extraño. La visitación del Espíritu Santo no debe convertirse en un fuego extraño para tu propio beneficio. Debes evangelizar y compartir la Palabra. Pedir del fuego de Dios es comprometerse a llevarlo a más personas. Cuando tienes la unción, el Evangelio ya no es religión sino pasión.

Encuentra el toque del Espíritu de Dios para bendecir a otros. Si tienes un encendedor en la mano y ves que otros mueren de frío tu responsabilidad es compartir el recurso que posees y aliviar a quienes lo necesiten. Si quieres ser un verdadero cristiano que se levante a otro nivel, comparte el fuego de Dios y procura que todos lo aprovechen. No hagas un holocausto con fuego extraño solo para ti, lo que compartes debe ser esa llama divina que ofrece luz y calor.

Tener ese avivamiento es una hermosa responsabilidad. Dios nos dice: mi presencia siempre irá contigo. Si conoces y disfrutas del fuego de Dios ahora compártelo y llévalo a las naciones porque nuestro Señor Jesucristo ya pagó el precio. Tiene un gran valor y es para todos. Para poder saciar tu sed de más unción primero debes ofrecer la que tienes. Utilízala como es debido, sana a los enfermos, liberta a los cautivos y predica las buenas nuevas.

En el día de Pentecostés los discípulos estaban juntos y el Espíritu Santo descendió como lenguas de fuego que los cubrieron. Muchos quedaron sorprendidos, otros los criticaron pero sólo Pedro lo compartió y más de cinco mil personas se convirtieron. Ese fuego es el mismo de hace dos mil años, cuando lo recibes puedes asumir muchas actitudes, simplemente verlo llegar, sorprenderte o dejar que realmente te bautice.

Cree en su presencia, pídele que te bautice en fuego y acepta el compromiso de ser multiplicador de la Palabra. No hay hoguera pequeña ante la presencia de Dios. Prende el fuego de Su Espíritu en tu vida y verás cómo la purifica. La dignidad que recibes por la llama del Señor es lo que tu alma espera para santificarse. Serás como un tren que avanza con la potencia que le dan las calderas humeantes, no te quedarás estancado solamente haciendo ruido con el silbato, tu locomotora caminará con el fuego de esa hoguera. Siente Su presencia y llévala a otros, esa es tu misión.




Pastores Mendoza durante la predica.
El poder del "no" y la promesa del "sí"

Cuando aprendes a obedecer el “no” del Señor te preparas para que te diga “sí” a cuanto le pidas. Las bendiciones vienen si te niegas a la tentación.

Tuve la oportunidad de ministrar a una pareja que decía que era muy difícil no poder dar a los hijos lo que desean o necesitan. Pero es imposible satisfacerles completamente porque siempre quieren más de lo que podemos darles. El papá me decía que su hija quería ir a Pollo Campero hace mucho tiempo y no había podido llevarla. Entonces le dije que no se afligiera porque si pudiera llevarla allí, seguramente le pediría ir a otro lugar más caro. Siempre hay algo que no podemos obtener.

Con mi esposa estamos conscientes de las cosas que no podemos darle a nuestros hijos y de la infinidad de veces que utilizamos la palabra “no”. Constantemente decimos: “no brinques, no hagas, no te pelees con tu hermano”, pensamos que es negativo, pero decir no para educar es positivo, de lo contrario Dios no lo haría. Sabiamente mi esposa me dijo: “¿Te has dado cuenta que Dios no tiene todo lo que desea? Él desea que todos sean salvos, pero no es así”. Siempre llega el momento cuando nos privamos de algo.

Es importante aprender sobre el “no”. De los 10 mandamientos, 9 prohíben algo utilizando dicha palabra. 1. Yo soy el Señor tu Dios, no tendrás dioses delante de mí. 2. No te harás imagen o escultura. 3. No tomarás el nombre de Dios en vano. 4. Acuérdate del día de reposo. 5. Honrarás padre y madre. Este es el único que sin un “no”. Los últimos cinco mandamientos son: no matarás, no adulterará, no darás falso testimonio, no codiciarás a la mujer de tu prójimo. Dios pone limitaciones a nuestra vida y quien aprenda a respetarlo vivirá en santidad, de lo contrario se arriesga a morir. Para Él un “no” es una prohibición, para nosotros es un desafío que deseamos evadir. Lo prohibido es tentación. Si te dicen que no toques algo, seguro te picarán las manos por hacerlo, nos gusta jugar con fuego. Por eso se ven letreros de “no tirar basura” frente a un basurero y de “no orinar aquí” en un baño público.

La reacción de las personas frente al “no” es variada. Hay madres que tratan de educar a sus hijos diciendo “no” pero al final ceden. Entonces, el “no” pierde su significado, los niños aprenden que pueden negociar y logran lo que quieren si hacer un berrinche o insisten de alguna forma. Por eso tu “no” debe tener credibilidad y ser consistente. Dios no responde a los berrinches. Tal vez tu padres fueron alcahuetes, pero cuando Dios dice “no” es no.

La obediencia

Si aprendes el poder del “no” te sucederás cuatro cosas: Primero, tendrás la capacidad de ser santo. Segundo, tendrás el poder del contentamiento porque aprendes a disfrutar lo que sí posees. Tercero, tendrás un corazón agradecido porque aprecias lo que puedas recibir. Cuarto, vives en gracia. Recuerda sólo la justicia abre las puertas a la misericordia.

Dios pide que obedezcamos sus mandatos. Los da Deuteronomio 5 y en los versículos 6 y 7 enumera los motivos para obedecer. Primero porque es nuestro Dios y por lo tanto le debemos obediencia. Ese motivo debería ser suficiente para que dijéramos “Tú ordenas y yo obedezco”. Segundo, debemos obedecerle por gratitud. Él nos salvó de la esclavitud y nos rescató del pecado. Tercero, cumplió el pacto y nos introdujo a la tierra prometida. Es como si dijera: “Te hice mi hijo ahora obedéceme”. Cuarto, debemos obedecerle porque así nos garantizamos que todas las bendiciones continúan hasta que sobreabunde. Quinto, si no obedeces, te irá mal. Dios dice: “Todas estas cosas que le pasaron a los egipcios te pasarán si no me obedeces a mí”. Sexto, Él dice que si le obedecemos tendremos justicia y paz en nuestra nación. Es imprescindible obedecer a Dios para alcanzar la paz. Séptimo, hay que obedecer porque formamos parte de un pueblo santo y somos su tesoro especial. Si te das cuenta, estas razones que nos da, son las mismas que le damos a nuestros hijos cuando les pedimos obediencia, les decimos: “obedéceme porque soy tu papá y sin mí, ¿dónde estarías? Porque si obedecer estarás bien y te irá mejor, de lo contrario te irá peor. Porque viviremos todos en paz y porque te amo”.

Dios no debería convencernos de ser obedientes. Claramente nos dice no robarás, no mentirás y no toques a una mujer ajena. Así que obedécele sin más explicaciones.

Los mandatos

En Génesis 2: 15-17 leemos: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

El Señor pone el árbol del bien y del mal en medio de todos los otros permitidos porque quería que Adán y Eva ejercieran el dominio propio sobre algo a lo que les había dicho “no”. Pero entonces aparece el diablo a provocar con sus mentiras. Le dijo a Eva que si comía de ese árbol prohibido abriría los ojos y sería como Dios. Igual sucede ahora, si coqueteas con una mujer que no es tu esposa, el diablo te dice que todo está bien, que nada malo sucederá. Pone las prohibiciones como cosas sin importancia que sólo te ciegan e incomodan. Intenta persuadirte para que pienses que tus malas acciones no tendrán consecuencias. Entonces te confías y piensas que pecar no es malo porque luego puedes arrepentirte y con pedir perdón a Dios solucionas todo. Hay personas que toman dinero que no es suyo y dicen que luego lo devolverán. Creen que la mentira y la codicia no traerán desgracia pero se equivocan. Cuando eres soltero el diablo te persuade a que tengas relaciones sexuales con tu novia, por el contrario, si eres casado la tentación es negarte a tu cónyuge, la idea siempre es llevar la contraria a los mandatos de Dios y limitar las bendiciones que puedas recibir.

Aquellos que no creen en la firmeza del “no” de Dios, tampoco creerán en la firmeza del “sí” que ofrece. El “sí y no” de Dios no son negociables. Su Palabra es como roca sólida. Así que la próxima vez que seas tentado, di “no” con toda seguridad. La gran mayoría de pecados se cometen no por ignorancia de la ley de Dios, sino por restarle importancia.

Las promesas

2da. Corintios 1:20 dice: porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Los mandatos de Dios dicen “no”, pero sus promesas dicen “si”. Así como dice no robaras, también dice que te prosperará. Dios promete un “sí” a quienes respetan Su “no”. Cuando vas delante del Señor y le pides una promesa, Él dice que en Cristo Jesús su respuesta es “sí”. Si le pides que te prospere conforme a Sus riquezas en Cristo Jesús y has respetado en darle Su parte es seguro que la respuesta será afirmativa. Él quiere que vivas en abundancia con Su bendición y multiplicación cuando aprendas a respetar los límites que te impone.

La Biblia dice que la tentación viene de acuerdo a lo que seas capaz de soportar. Significa que a mayor estatura espiritual, mayor tentación. Aprende a decir no frente a las posibilidades de pecar. Por ejemplo, siendo un buen cristiano puedes sentirte atraído por la mujer ajena que es linda y te valora. El diablo es astuto y seguro la pondrá frente a ti justo el día que tengas algún disgusto con tu esposa y estén distanciados. Entonces puedes pensar que no tiene nada de malo que le des un beso. Ese gran estafador que te induce al pecado nunca te mostrará las consecuencias negativas. Dice la Biblia que Jesús mismo fue tentado, así que no solo te entiende sino que también es capaz de brindarte el oportuno socorro frente a la tentación. Si le pides ayuda y fortaleza, Él te dará la salida para que huyas del pecado.

Guárdate de tentación, para poder postrarte delante de Él y pedirle que cumpla Sus promesas. Una de ellas puede ser encontrar a la mujer idónea que sea corona para tu cabeza. Cada vez que oras con la confianza de haber respetado Su “no”, ten por seguro que estás tocando la puerta del cielo. Una oración en santidad te lleva a otra dimensión del mundo espiritual donde la bendición de Dios está al alcance de tu mano.
Así que es seguro que la mujer de tu vida aparecerá y estarás convencido de que es un regalo de Dios. El que halla esposa, haya el bien y encuentra la benevolencia del Señor. Además, te proveerá para casarte con ella sin remordimientos, celos y con el corazón limpio.

Si respetas el “no”, podrás recibir el “si” en todo cuanto anhelas. La Escritura dice que si oyeras la voz del Señor para poner por obra sus mandatos, todas esas bendiciones te seguirán y te alcanzarán. También dice que serás bendito en todo lo que hagas, en tu canasta y tu cesta de amasar, será bendito el fruto de tu vientre, de tu ganado, de tu tierra y tu granero. El enemigo que venga contra ti por un camino, huirá por siete diferentes. El Señor te abrirá su gran tesoro, te pondrá por cabeza y no por cola, darás prestado y nunca pedirás, porque la bendición te seguirá.
Si sabes decir “no” cuando Dios te lo pide, llegarás a las puertas del cielo y las bendiciones aumentarán. Entrégale tu vida para ser libre y poder aceptar el compromiso de obedecerle. Prométele respetar cuando diga “no” y creer cuando diga “sí” porque en Él eres bendito.