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lunes, 5 de enero de 2009

Hay momentos... y momentos


Todo lo que viviste en el 2008 ya pasó. Ahora debes ver con optimismo el 2009 que inicia, y aprender a vivir el tiempo que corresponde.


Danilo Montero, un amigo y compositor de música cristiana, escribió una canción que dice: “hay momentos que no deberían terminar, hay segundos que tendrían que ser eternidad”. Todos hemos vivido momento agradables que quisiéramos perpetuar. Yo desearía vivir de nuevo el nacimiento mis hijos. A pesar que el parto de la pequeña fue difícil, nada se compara con la dicha de tomar y abrazar a un hijo recién nacido. Seguramente cada uno podría enumerar bellos momentos de su vida. Sin embargo, no todos son agradables. Recibir a mi hija fue hermoso, aunque el proceso no tanto. Sonia sufrió mucho, tuvieron que operarla de emergencia porque Gabriela venía con el cordón umbilical enrollado en el cuello y ambas podían morir.

Todos los casados somos viudos y viudas en potencia. Es agradable recordar el día que nos enamoramos, el primer beso y la luna de miel. Pero nadie quiere pensar en la separación y la muerte. Hay momentos de tristeza, enfermedad y malas noticias que no podemos evadir. Entonces, lo recomendable es aprender a vivirlos y superarlos con la ayuda y fortaleza que Dios nos da.

Vive el momento

Eclesiastés 3:1-8 nos dice: Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Esto es una gran verdad. Todo tiene su tiempo. Si no vivimos lo que nos toca en determinado momento, sea bueno o malo, no logramos avanzar. La Palabra lo dice claramente. Queremos vivir tiempos de paz, pero también hay tiempos de guerra. Pidamos al Señor porque los tiempos difíciles pasen pronto para poder disfrutar de los buenos momentos. Aprende a vivir tu tiempo. No importa si el momento es de risa o llanto, hay que vivirlo intensamente.

Nos pasa con la muerte. Evitamos enfrentarla porque no la vemos como parte de la vida. Hay un momento para dar la bienvenida a un nuevo ser, y también hay un momento para despedir a una persona amada, porque estamos seguros que también tendremos un momento para reencontrarnos en la vida eterna.

Hay tiempo para ganar y también para perder. En el deporte siempre se vive la victoria y la derrota simultáneamente. Mientras uno recibe el trofeo y las felicitaciones, otro está sufriendo el fracaso. Los momentos malos se sienten eternos, aunque duren menos que los buenos.

Cuando mi esposa me dice que tiene una mala noticia, lo primero que hago es escucharla y sentirla, luego tomo decisiones. La mente se turba con la emoción, por eso hay que vivir el momento para después poder pensar con claridad. De lo contrario, parece que no se encuentran salidas y nos ahogamos en un vaso de agua. Hay una frase muy sabia que dice: “Si de noche lloras por no ver el sol, el llanto te impedirá ver las estrellas”. No lo dudes, también hay noches hermosas que debemos disfrutar.

Declara bendición

En el libro de Rut 1:20-21 leemos: Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

Noemí era una viuda que pasaba por un terrible momento. Tenía dos nueras. Una era Orfa que la abandonó para buscar nuevo esposo. La otra era Rut que decidió quedarse a su lado y apoyarla. Cuando Noemí declaró su situación, lo hizo basándose en lo que sentía. Su aflicción era tan grande que incluso quería cambiarse de nombre. Pedía que le llamaran “amarga” aunque su nombre significaba “placentera”.

Constantemente nos sucede igual. Frente a un mal momento, nos dejamos llevar por la emoción y no pensamos correctamente. Por eso, lo mejor es primero sentir con intensidad para luego, darnos tiempo de meditar y declarar con sabiduría.

Job 1:20-22 relata: Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Él también estaba pasando por un mal momento. Se quedó sin nada. Pasó de ser el más rico, a ser el más pobre y enfermo. Sin embargo, no declaró contra el Señor. Observa la diferencia, Noemí se sintió despojada y afligida por Dios; Job, por el contrario, reconoció con humildad su origen desnudo y bendijo a quien le proveía todo lo necesario. Aunque en su buena intención, se equivocó, porque no fue Dios sino el diablo quien le quitó.

No permitas que tus sentimientos te traicionen. Si un mal momento te hace sentir triste, confundido y enojado, vive tus emociones pero no cometas pecado, ni contra Dios, ni contra tus semejantes. Guarda tu boca porque luego tendrás que pedir perdón por las cosas que digas.

Declara lo que sabes: “todo ayuda a bien a quienes aman al Señor”. Afronta los malos momentos con fe, proclama tu nombre sin temor, da gracias por lo que vives y adora al Señor porque todo obra a bien si confías en Él.

Cuando debo enfrentar situaciones difíciles, primero vivo el momento, lloro y me desahogo sin afectar a nadie. Luego medito, busco calma y pido sabiduría para tomar buenas decisiones. Después hago una correcta declaración de fe y finalmente hablo con Dios para escuchar consejo. Acércate al Señor y adórale en todo momento, agradécele por lo que obra en ti.

Decide seguir adelante

Filipenses 3: 13 nos dice: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante

Recuerda que para abrir un nuevo capítulo debes cerrar primero el anterior. Deja atrás el pasado y muévete hacia adelante. No te detengas, si ya viviste el momento que te tocaba, prepárate para disfrutar de los que aún no has vivido.

En Lucas 15: 17-18 el Señor nos dice: Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Imita la actitud y declaración del hijo pródigo. Levántate y toma dirección hacia tu Padre, porque Él siempre te mostrará caminos de bendición y justicia. Asegúrate que todas tus decisiones te orienten al frente. No retrocedas, recuerda que “para atrás ni para tomar impulso”. Repítelo cuantas veces sea necesario: “Me levantaré e iré a mi padre, me levantaré e iré hacia adelante”.

Todo lo que viviste en el 2008 ya pasó. Ahora debes ver con optimismo el 2009 que inicia, y aprender a vivir el tiempo que corresponde.

Además, prepárate para el momento inevitable de pasar por la muerte hacia la vida eterna. Recibe a Jesús en tu corazón. Proclámale como Señor y Salvador para que te ayude a vivir cada momento, te levante y permita avanzar siempre hacia adelante.

martes, 2 de diciembre de 2008

El poder de escoger



Pastor Cash Luna


El poder de escoger

Tu vida y la de tus descendientes dependen de las decisiones que tomas. No permitas que otros escojan por ti. Las bendiciones de Dios son tuyas si te decides por ellas


Escoger tiene consecuencias

Escoger es importante, marca tu vida y la de los tuyos. Muchos escogen el mal hábito de las drogas, se meten en serios problemas porque desperdician su vida, su dinero, su potencial e incluso se arriesgan a tener hijos enfermos. Las personas que han tenido una vida sexual ilícita, se enferman de SIDA e incluso contagian a sus hijos.


Tomar decisiones es poderoso. Si no sigues consejos, no aprendes. Las jovencitas que se aferran a un novio a pesar de lo que les digan, luego se arrepienten por haber construido una familia con problemas. Finalmente no lograron componer al novio, por el contrario, el novio las descompuso a ellas. Si eres de aquellos que se toma el tiempo de escoger lo que compra, le caes mal a quienes escogen a la carrera lo primero que encuentran, aunque no sea lo mejor. Por ejemplo, las mujeres compran zapatos en oferta aunque no les queden. Tengan cuidado de no escoger en oferta a la pareja, porque luego lo lamentarán. Aprende a escoger con cuidado y recuerda que lo que tienes ahora es lo que escogiste antes, y no hay marcha atrás. Bien o mal, ya escogiste a tu pareja. Ahora escoge bien y decide rescatar tu matrimonio para construir una familia feliz. Créele a Dios por un hogar restaurado, si te precipitaste a entrar en una relación, no cometas el mismo error ahora. Asume tu responsabilidad; junto a tu pareja, pide perdón al Señor por las malas decisiones y hagan el firme propósito de luchar unidos por rescatar su hogar. Sólo tienen una vida para compartirla, no la desperdicien.


En Deuteronomio 31:19-20 dice: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.


Recuerda que tu vida y la de tus descendientes dependen de las decisiones que tomas. Si escoges trabajar mal, condenas a tu familia a vivir mal y tu jefe escogerá despedirte. Tus decisiones motivan las de otros. Provoca tu bienestar y el de tus seres queridos. Vivimos una situación económica muy difícil, sólo quienes destaquen en su trabajo lo conservarán. Los economistas pronostican desempleo masivo en los próximos años. Decide ser de los que conservarán su puesto y recibirán aumento salarial. No es tiempo de berrinches en las empresas, es tiempo de tolerancia y esfuerzos extras. No permitas que otros escojan por ti. Las bendiciones de Dios son tuyas si te decides por ellas.

La voluntad de Dios

Mateo 6:10 relata: Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Este es una de los versículos peor interpretados de La Biblia. Si algo malo te pasa, padeces alguna enfermedad, sufres de violencia doméstica o tienes problemas financieros, equivocadamente responsabilizas a la voluntad de Dios. Eso es tener el espíritu de Pilatos y lavarse las manos, disfrazándose de un religioso que sabe el padre nuestro y lo repite sin entenderlo. Lo que esa frase quiere decirnos es que debemos ser como los ángeles que hacen la voluntad de Dios en el cielo. Como se obedece Su voluntad en los cielos, debemos obedecerla en la tierra. Ojalá fuera así, porque allá arriba no se cometen crímenes, ni se hacen maldades. Entonces tampoco debería pasar acá abajo, ya que tú deberías ejecutar la buena voluntad de Dios. La tercera parte de los ángeles se rebelaron y fueron expulsados. Si eres un cristiano que no lee la Biblia eres peligroso, inventas muchas cosas que no vienen de Dios. Acércate al Señor y lee Su Palabra para conocer su voluntad, porque nadie hace la voluntad que no conoce.


Dios nos deja escoger

En el libro de Josué 24:15 leemos: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.




Recuerda que El Señor fue quien te dio el poder de hacer riquezas. Si Dios te bendice no lo olvides. Decide ser fiel como Él lo es. Hay personas que luego de recibir bendiciones regresan al pecado, pero eso no es responsabilidad de Dios. La actitud mal agradecida de algunos no cuestiona la fidelidad del Señor, quien siempre cumple sus promesas.


Es difícil que a alguien no le parezca bueno servir a Jehová, pero aún así, La Palabra deja abierta la puerta a esa posibilidad. Hay muchas personas que han estado en una célula en casa y cuando se alejan, dan mal testimonio de su experiencia y critican el modelo. Tú y tu casa deben servir a Jehová. Imita el ejemplo de Josué, quien como líder de su casa, y a pesar de ser comandante de un ejército, daba ejemplo sobre cómo servir al Señor incondicionalmente. Sin importar qué suceda, aunque pases cuarenta años de desierto y estrechez económica, ten el valor de serle fiel al Señor y proclámalo ante todos. No desesperes, la ansiedad no debe determinar tu fe. Además, recuerda continuar fiel cuando sus promesas se cumplan y goces de la tierra prometida, porque Él es tu Señor y Salvador, quien murió por ti en la cruz del calvario, el Cordero de Dios que lavó tus pecados. Tú escoges servirlo o no, decides por la vida o la muerte, el bien o el mal. Escoge siempre lo bueno y correcto.


Fidelidad y lealtad a toda prueba

Rut 1:10-14y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella.


Era costumbre que las viudas fueran redimidas por sus cuñados. Pero Noemí sabía que no podría darle otros maridos a sus nueras, así que las liberó del compromiso de seguirla. Orfa, una de ellas, la besó y se fue. Ten cuidado con los gestos de cariño que recibes, porque pueden ser despedidas. Hay personas que necesitan recibir cariño físico y se sienten rechazadas si no les dan un abrazo o un beso. Si con eso les arreglo la vida, yo mismo se los ofrezco, pero es mejor alguien que se queda a tu lado y te ofrece La Palabra, que alguien que te da un beso y se va. Es increíble que una nuera fuera tan fiel a una suegra. Pero con su actitud, Rut nos da una valiosa lección sobre cómo escoger. Quien es fiel y leal tiene capacidad para decidir lo justo y correcto.


Rut escogió unir su destino al de una anciana pobre, y al final encontró un buen esposo que le dio más de lo que esperaba. Si aceptas trabajar en una empresa te unes a su destino. Si aceptas a un borracho o a un haragán como esposo, estás decidiendo tu destino y el de tu descendencia. Así que escoge bien a quién unirás tu destino. Se fiel y leal, porque así recibirás bendiciones. Rut, la moabita, fue la madre del linaje de Jesucristo. Esa fue la recompensa por su fidelidad y lealtad. Imita a Rut para escoger, no olvides que las decisiones actuales definen tu destino y el de muchos a tu alrededor. No midas las consecuencias de hacer lo correcto, simplemente hazlo, aunque sea difícil y parezca lo peor. Dice La Biblia que si eres fiel hasta la muerte, te sentarás a la derecha del Padre. Decídete hoy, une tu destino al del Señor Jesucristo y toma tu lugar a su lado.